Escrito por: 3:47 am Latinoamericana, Poesía

El amor de los palomos / L’amore dei colombi

Martha L. Canfield

 

Una voz rara dentro de las raras voces de las grandes poetas uruguayas. Compartimos cinco poemas de Martha L. Canfield, de los cuales hay tres inéditos que avisan de su próxima publicación «Armonías nerudianas», poemas dedicados a los animales, acompañados por dibujos del artista uruguayo Miguel Fabruccini. Las traducciones son de la propia autora.

 

 

 

 

Wild – Alma salvaje

Yo buscaba una forma
una imagen gemela
que me dijera al fin
quién soy y quién seré
pero encontré tu historia
de soledad y abusos
de formas sin sentido
de autodestrucción
hasta que un día
tú misma viste lo absurdo
y el error.

Y te fuiste a vivir
a la vida salvaje.
Tú sola en medio de ese monte espeso
caminaste cientos de quilómetros.
Querías encontrarte en medio
de todo lo que es todo.

Pero no estabas preparada.

Esa zorra se vino
muy cerca de tu tienda.
Tal vez quería comer.
El olor de tu carne
cocinada en el fuego
la atrajo sin remedio.
Pero tú no entendiste.
La llamaste angustiada.
“No te vayas, regresa.
¡Ven aquí, por favor!”.
Pero la zorra astuta
– eso al menos se dice –
la lengua de los hombres
nunca pudo aprenderla.
Ella quería un gesto,
deseaba un alimento.
Pero tú no entendiste.
Le ofreciste palabras,
gritos llenos de angustia.
¿Cómo hubiera podido
entender tu llamada?
La zorra solitaria
tal vez con sus cachorros
adentro de la cueva,
buscándoles bocados,
pensando solo en ellos
a ti no te entendía.

Y tú en medio del monte
buscando y no encontrando
la raíz de tu vida.

Tu vida fracasada
tu madre fallecida
tus amores frustrados
por culpa de quién sabe…

Qué dolor tan profundo
qué vacío, qué ausencia.
Y sin embargo un día,
en medio de tus sombras
que el sol iba acortando,
en medio de esa tierra
que tú hubieras llamado
con gracia “pachamama”,
cerca del lago abierto
que regala sus aguas
a las rocas erguidas,
un día te llegó
la voz tan esperada.
De dónde no lo sabes
pero hasta ti llegó.
Entró en tu corazón
y te dijo: “No busques.
Ya te has encontrado.
La vida es una sola
sagrada y misteriosa,
que lo sepas o no,
y por encima tuyo
un ala que no ves
agita el aire puro
que ha de llevarte al fin
al punto del encuentro
con la revelación”.

Contigo misma y con él.

 

 

Wild – Anima selvaggia

Io cercavo una forma
un’immagine gemella
che mi dicesse infine
chi sono e chi sarò,
ma trovai la tua storia
di solitudine e soprusi
di forme senza senso
di autodistruzione,
finché un bel giorno
tu stessa hai visto l’assurdità
e lo sbaglio.

E te ne sei andata a vivere
una vita selvaggia.
Tu sola in mezzo al bosco
camminasti centinaia di chilometri.
Volevi ritrovarti in mezzo
a tutto ciò che è il tutto.

Ma non eri preparata.

Quella volpe arrivò
molto vicino alla tua tenda.
Forse voleva mangiare.
L’odore della carne
cucinata sul fuoco
l’aveva attirata.
Ma tu non l’hai capita.
La chiamavi angosciata:
“Non te ne andare, ritorna.
Vieni qua, per favore!”.
Ma la volpe che è furba
-così si dice almeno-
la lingua degli uomini
non l’ha mai imparata.
Lei cercava un tuo gesto,
voleva un boccone.
Ma tu non la capivi.
Le offrivi parole,
gridi pieni di angoscia.
Come avrebbe potuto
capire il tuo richiamo?
La volpe solitaria,
forse con i suoi cuccioli
protetti nella tana,
cercando cibo per loro,
pensando solo a loro,
con te non dialogava.

E tu in mezzo al bosco
cercando e non trovando
la radice della tua vita.

La tua vita fallita,
tua madre deceduta
i tuoi amori frustrati
per colpa di chi sa…

Che dolore tremendo
che vuoto, quanta assenza!
Eppure un giorno,
in mezzo alle tue ombre
che il sole ritagliava,
in mezzo a quella terra
che tu avresti chiamato
con garbo “pachamama”,
vicino al lago aperto
che regala le sue acque
alle rocce elevate,
un giorno ti arrivò
la voce tanto attesa.
Da dove non lo sai
ma arrivò fino a te.
Entrò nel tuo cuore
e ti disse: “Non cercare.
Ormai ti sei trovata.
La vita è una sola
sacra e misteriosa,
che tu lo sappia o meno,
e al di sopra di te
un’ala che non vedi
agita l’aria limpida
che ti porterà alla fine
al luogo dell’incontro
con la rivelazione.

Con te stessa e con lui.

Inéditos

 

 

 

Mira llega a casa

Quisieras cruzar el umbral
tal vez
pero todavía no te atreves
me miras con temor
pasar de aquí a allí
y no saber lo que vas a encontrar
y luego – a lo mejor estás pensando –
tampoco es éste sitio conocido
Entonces permaneces quieta
con la cola en alto vigilante
ojos de incertidumbre:
Dónde me han traído,
pareces preguntarte.
Y yo ruego que tú puedas entender
que desde ahora ésta es tu casa
y tú aprenderás de mí
y yo aprenderé de ti
y juntas vamos a construir
un dúo solidario
hecho de mujer y de perra
Mira y Martha
Martha y Mira
Y correr será hermoso en la mañana
y dormir será hermoso por la noche
y saberte cerca será dicha de vida
y armónica ternura
y sentimiento puro.
Espera, no atravieses ese umbral.
Voy yo hacia ti
para después cruzarlo juntas
y dar por fin inicio
hoy mismo ahora y enseguida
a esa unidad perfecta que decía Neruda:
«seis patas y una cola
con rocío».

 

 

Mira arriva in casa

Vorresti attraversare l’uscio.
Forse.
Ma non ti azzardi.
Mi guardi intimorita.
Se passi da qui a lì,
non sai che cosa trovi
e poi, magari pensi,
neanche questo è posto conosciuto.
Allora stai lì ferma
la coda in alto vigile,
gli occhi pieni di dubbi:
Dove mi hanno portata,
sembra che ti domandi,
E io prego che tu possa capire
che questa è casa tua d’ora in poi
e tu imparerai da me,
e io imparerò da te,
e insieme costruiremo
un’affiatata coppia
di donna e cane femmina,
Mira e Martha
Martha e Mira.
E correre sarà la gioia del mattino
e dormire sarà la gioia della sera
e saperti vicino sarà gioia di vita
e di armonia dolce,
e di emozione pura.
Aspetta, non varcare quell’uscio.
Vengo io da te,
lo attraversiamo insieme,
e facciamo iniziare
oggi, subito, ora,
quell’unità perfetta che diceva Neruda:
«sei zampe e una coda
con rugiada».

 

 

El amor de los palomos

«Volar junto contigo»
le dijo la paloma
y desde la muy alta ventana de mi cuarto
al frente de la rama de ese árbol
en el cual los dos se habían apoyado
mi corazón sentía y percibía
los mensajes que ellos se pasaban.
El pico enamorado del palomo
rascaba la cabeza de la palomita
y ella se inclinaba dulce y sometida
gozando en el rendirse a lo que más quería.
El arrullo y el canto, los picos y los besos,
volar y resolverse en danza
mis ojos los seguían en cada movimiento
y en ellos mi propio corazón
arrullaba y trataba de picar
volaba y entendía
por fin como un milagro
el círculo celeste de luz toda amorosa
donde la vida se prepara a rehacerse
para luego celebrar el nuevo inicio
por siempre y desde siempre
ignorando el final
que habrá de repetirse
pero luego otra vez
y otras veces de nuevo y más aún
la luz celeste
volverá a brillar
y el cielo será uno
junto con su esplendor.

De Armonías nerudianas, poemas dedicados a los animales,
acompañados por dibujos del artista uruguayo Miguel Fabruccini
en curso de publicación, saldrá en el 2022

 

 

 

L’amore dei colombi

«Volare insieme a te»
gli disse la colomba
e dall’alto della finestra
di fronte al ramo d’albero
su cui si appoggiavano
il mio cuore sentiva e percepiva
i messaggi che loro si scambiavano.
Il becco amoroso del colombo maschio
grattava la testa della colombella
e lei si piegava dolce e sottomessa
nel godere la resa richiesta e voluta.
Tubare e cantare, beccare e baciare,
volare e danzare
i miei occhi seguivano i loro movimenti
e in essi il mio cuore tubava e beccava
volava e capiva
il cerchio celeste di luce e di amore
in cui la vita si appresta a rifarsi
per poi celebrare l’inizio
per sempre da sempre
ignorando la fine
che si ripeterà
ma poi nuovamente
altre volte ancora e ancora
la luce celeste
tornerà a risplendere
e il cielo sarà uno
insieme al suo splendore.

 

 

Estrellas como nudos

……………………………………..Para Jorge Eduardo Eielson,
……………………………………..in memoriam

Eran olas gigantes
y cuando rompían
contra la arena ingrávida
blanca, sutil y rutilante
se levantaba una nube
de estrellas diminutas.

Estrellas como nudos
enlazando el agua con la tierra
la tierra con la luz
el silencio de tu voz añorada
con la música que vive en el recuerdo.

Estrellas enormes como grandes nudos
como las olas
como la fuerza del estallido
en medio del espacio.

Estrellas diminutas
como nudos pequeños y apretados
minúsculos como granos de ceniza
que viajan por el aire
llevando su mensaje
de amor y de deseo.

La potencia de un sentimiento
que no sabe rendirse
y desafía por siempre y para siempre
la incomprensible y terca
amenaza de la muerte.

De Sonriendo en el camino.
Poesía reunida (2009-1969, edición de Márgara Russotto,
Linardi y Risso, Montevideo, 2011

 

 

Stelle come nodi

……………………………………..A Jorge Eielson,
……………………………………..in memoriam

Erano onde gigantesche
e quando s’infrangevano
contro la sabbia vergine
bianca, sottile e scintillante
s’alzava una nuvola
di minuscole stelle.

Stelle come nodi
che uniscono l’acqua alla terra
la terra alla luce
il silenzio della tua perduta voce
alla musica che vive nel ricordo.

Stelle enormi come grandi nodi
come le onde
come la forza dello schianto
nello spazio.

Stelle minute
come piccoli nodi bene stretti
come granelli di cenere minuscoli
che percorrono l’aria
e portano un messaggio
di amore e desiderio.

La potenza di un sentimento
che non sa arrendersi
che sfida comunque eternamente
l’incomprensibile e cocciuta
minaccia della morte.

De Luna di giorno, LietoColle, Colección Gialla Oro, Varese, 2017

 

 

 

La expulsión

Con las alas en parte desplegadas
inmóvil en el aire
levantaba la espada por encima
de su propia cabeza.

¿Podía quedar algo
detrás de su figura luminosa?
¿Qué secreto guardaba
tras el rostro severo e impenetrable?

No podíamos hablar con ese ángel
pero él en nosotros encendía
el recuerdo imborrable
de los días vividos descubriendo
lugares nuevos y antiguas emociones
(o que más tarde habrían de ser antiguas).
Queríamos descubrir
el exacto sabor de la otra piel.
Queríamos saber de qué manera
se transformaba en vértigo el placer
dejándonos inermes
sobre la orilla de un río de caricias
inertes soñadoras
en fusiones en las que se perdía
la noción del límite del otro.

Habíamos comido muy cerca de las fuentes
habíamos mezclado agua fresca con fruta
nos habíamos pintado el cuerpo un día
con jugos densos de rarísimas plantas.
Habíamos cantado imitando el gorjeo
amable de los pájaros
y en el transcurso lento de los días
fuimos dándole nombre
a todo aquello que alrededor nuestro
empezaba ya a pertenecernos.

Sobre grandes hojas sabías ofrecerme
bocados exquisitos
pequeños cuerpos de animales tiernos
que se nos ofrecían
con entusiasmo heroico
en el giro feliz del ciclo de la vida.

Yo no entendía todas las palabras
y así me abandonaba al sonido hechicero
de notas bajas y altas
cariciosas y graves
sin entender el orden ni las reglas.
En cambio tú sabías lo que estaba prohibido
tratabas de evitar para los dos
la cumbre de la culpa y del remordimiento
querías transmitirme
como unidad imposible para mí
la dicha y el dolor
la obediencia a la ley
y la ebriedad de quien se siente libre.
Tratabas de enseñarme
que el éxtasis fulmina y es fugaz.
Tratabas de enseñarme
el valor del recuerdo,
la lentitud amorosa, la amistad.

Cuando se abrió de par en par la puerta
y fuimos expulsados
de mí salió un grito irreverente.
Me desperté de golpe
y vi mis sueños rotos a pedazos.
Me vi a mí misma polvo
que regresa a ser polvo.
Y a ti te vi arrancado de mis brazos.
Entonces entendí tus enseñanzas.
Y el recuerdo de la dicha pasada
vino a llenarme el corazón herido
uniendo consuelo y pena en la memoria.

Mientras salías te cubriste el rostro
y el Ángel inmutable dejaba su mirada
caer sobre nosotros
como una oración
como el primer reproche
o quizás mejor como la prueba
de la piedad divina dando inicio
a la historia de los seres humanos.

 

De Corazón abismo, La Otra, México, 2013.

 

 

La cacciata

Le ali appena dispiegate
si sosteneva in aria
e reggeva la spada bene in alto
con ambedue le mani.

Cosa restava dietro
la smagliante figura luminosa?
Quale segreto custodiva
dietro il volto severo e impenetrabile?

Non potevamo parlare con quell’angelo
ma dentro di noi la sua immagine
destava un ricordo costante
di giorni vissuti alla scoperta
di spazi nuovi e di emozioni arcane
(o che sarebbero più tardi diventate arcane).
Volevamo scoprire
il sapore preciso della pelle dell’altro.
Volevamo sapere in quale modo
diventava il piacere ripido e vorticoso
e ci lasciava inermi
sulla sponda di un fiume di carezze
inerti e trasognate
in una fusione in ci si perdeva
la nozione del limite dell’altro.

Avevamo mangiato vicino alle sorgenti
avevamo mischiato l’acqua fresca coi frutti
c’eravamo dipinti il corpo un giorno
con succhi scuri e forti di piante sconosciute.
Avevamo cantato imitando i gorgheggi
gentili degli uccelli
e nel dolce trascorrere dei giorni
avevamo provato a nominare
tutto quel mondo intorno
che ormai ci apparteneva.

Su grandi foglie tu sapevi porgermi
bocconi prelibati
piccoli corpi di animali morbidi
che si offrivano a noi
nell’entusiasmo eroico
della ruota felice della vita.

Io non capivo ancora le parole
e mi lasciavo andare al loro suono incantatorio
cullandomi tra note alte e basse
carezzevoli e gravi
senza afferrare ordine né regole.
Tu invece conoscevi l’incanto e il divieto
cercavi di evitare per entrambi
la cima della colpa e del rimorso
cercavi di trasmettermi
in un insieme che io respingevo
il dolore e la gioia
l’ubbidienza alla legge
e l’ebbrezza della libera scelta.
Provavi a insegnarmi
che l’estasi è fulminante e fugace
a insegnarmi il valore del ricordo
la lentezza amorosa,
l’amicizia.

Quando si spalancò la porta
e fummo cacciati via
io lanciai un urlo irriverente.
Di colpo mi svegliai
e vidi i sogni miei infranti.
Vidi me stessa polvere
che torna nella polvere.
E vidi te strappato alle mie braccia.
Capii i tuoi insegnamenti.
E la memoria del bene perduto
venne a inondarmi il cuore lacerato,
conforto e pena insieme nel ricordo.

Mentre marciavi ti coprivi il volto
e l’Angelo immutabile lasciava
che il suo sguardo cadesse su di noi
come fosse preghiera
come fosse la prima rimostranza
o forse meglio la dimostrazione
della pietà divina inaugurando
la storia degli esseri umani.

De Per abissi d’amore, LietoColle, Como, 2006.

 

 

 

Martha L. Canfield nació en Montevideo, Uruguay, en 1949. Es poeta, ensayista y traductora. Vive en Italia desde 1977. Es catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Florencia. Escribe en español y en italiano. Ha editado en italiano autores hispanoamericanos como Benedetti, Mutis, Eielson, Vargas Llosa, Idea Vilariño, Ernesto Cardenal, Carmen Boullosa; y en español autores italianos como Pasolini, Edoardo Sanguineti, Gesualdo Bufalino. Ha publicado estudios sobre López Velarde, Quiroga, Borges, Aurelio Arturo, García Márquez, poesía chicana y poesía neoindiana. En septiembre del 2006, en homenaje al artista y escritor peruano, fundó el Centro de Estudios Jorge Eielson, para la difusión de la cultura latinoamericana. Es miembro corresponsal de la Academia de Letras del Uruguay. Como poeta ha publicado seis poemarios en español: Anunciaciones (Bogotá, 1977; 2ª ed. Copenhague, 2016), El viaje de Orfeo (Montevideo, 1990), Caza de altura (Bogotá, 1994), Orillas como mares (Bogotá, 2005), El cuerpo de los sueños (Lima, 2008) y Corazón abismo (Bogotá, 2011; 2ª ed. México, 2013); y cinco en italiano, Mar/Mare (1989), Nero cuore dell’alba (1998), Capriccio di un colore (2004), Per abissi d’amore (2006) y Luna di giorno (2017). Ha recibido el Premio Especial de Poesía de la Asociación italiana «La Cultura del Mare» (2000); Premio de Traducción de los Institutos Cervantes de Italia (2002); Premio «Orient-Occident for the Arts» (Rumania, 2006); Premio Iberoamericano Ramón López Velarde (México, 2015).

La composición que ilustra este post fue realizada a partir de un fragmento la obra Bésame de nuevo de la artista Camila López

 

año 1 ǀ núm. 6 ǀ julio – agosto  2021
Last modified: julio 16, 2021
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Yo vengo a ofrecer mi poema

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Estrellas de mar sobre una playa

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