Written by 3:40 am Latinoamericana, Poesía

Crónica del American Air / American Air Chronicle

Carmen Berenguer

 

Rara y transgresora, susurra el lector atento la primera vez que lee a Carmen Berenguer. Gracias al libro Fuego cruzado: Antología épica / Crossfire : Epic Anthology (Virginia, 2020), tenemos la oportunidad de disfrutar en edición bilingüe la palabra de una de las voces más representativas de Chile. Agradecemos las traducciones al inglés de María Elena Blanco y Jim Nally.

 

 

 

 

 

Crónica del American Air

Volar entre las nubes es un
triste estado para una poeta romántica
devota del paisaje de la poesía chilena
Sin esta ciega cacería actual del ojo que nos consume
desde la revolución que produjo el primer vuelo poético en Altazor
a este súbito júbilo provocativo de navegar por el ciberespacio
Es la celebración constante del porvenir
Como es entrar en los aeropuertos internacionales
e ingresar fatídicamente a un espacio laberíntico más tenebroso
que a un videogame o a un simulacro de vuelos intensivos en la
noche simulada
La idea del viaje siempre es inquietante
Es toda una aventura
donde se puede cumplir una parte de nuestro imaginario como
dejar al voleo lo inesperado
Aquello que quedó rezagado en algún confín de la memoria
Como aquel hallazgo de una siesta en la casa de reposo en Hungría
Lo querido
como si entrara a una sala de cuidados intensivos
No es la historia del tren de ese humo tal ruido aquel fragmento novelado la
imagen detenida de ese «fade»

Mientras te mueves en una vía
lentamente
Aquí, al entrar al aeropuerto
la imagen
desaparece antes de pasar a policía internacional
borrándose hasta mi decir ¿Cachay?
Ese lapsus apegado a la lengua
Y allí comienza la odisea del sueño de mi viaje
de la utopía del viaje

Porque de una vez y para siempre
me encuentro en una frontera sin fronteras
inevitablemente
en la existencia real de perder todos los derechos
que fueron escritos en el derecho constitucional Art. XX de un remoto país
Aquí
pierdo la total compostura
trajinada
revisada
manoseada
a pie pelado
con los zapatos en la mano
sin nada apelando a mi suerte
Aquí
Es el comienzo de la pérdida de mi seguridad
Al entrar a cualquier aeropuerto del mundo globalizado
Me siento desnuda en este espejo mirando al otro
que soy yo misma
Envuelta en unos códigos cada vez más previsibles
Y si por ventura
mi cuerpo emite alguna señal de metales
todos piensan
aunque sea por un segundo
que eres un bandido
un narcotraficante
un asesino
un ladrón
En síntesis
un perseguido por la ley
Y siento
las persecuciones
los miedos
las pesadillas
en el tormento de vivirlas de una sola vez
Y en segundos una ráfaga en el inconsciente me paraliza
como coneja
con ganas de echarme a correr
desesperadamente
como si fueras el delincuente que siempre soñaste no ser
Y nos disponemos
A pasar a esa llamada sala la sala
de espera
que hay en todas partes
en todas partes donde he esperado al puto dentista
con esa música que adormece los sentidos
que he escuchado en el supermercado y en todas las salas de los
hospitales
manicomios
casas de tortura
con hartas tiendas y cafés
a hacer como si
Como si toda tu miserable esperpéntica vida
dependiera de una espera más
Y que silenciosamente
como una borrega humana
apenas
en tonos audibles
pudiera oírte como la expresión de todas las prohibiciones de la comunicación

Hablar bajo
Murmurar en el salón de espera
para que la ansiedad y la angustia
se exacerben en un mutismo enervante
Cuando llega el vuelo
estoy drogada con la musiquilla de esas pobres esferas
y pueden pasarme por encima
que seguiré escuchando esa musiquilla preparada
para ser transportada
Pero antes
te ordenarán la entrada de acuerdo a tu numeración
no subirán primero los niños
o los viejos
sino
aquellos señores de corbata ancha y maletín que entran ufanos
en clase ejecutiva
y van por delante y se sienten superiores
porque pueden arrepatingarse a destajo
estirar el cuerpo
ser servidos como príncipes modernos
Y al pasar por sus asientos anchos
confortables
donde puedes pearte con holgura
vuelves a sentir congoja
Porque estarás pegado al vecino
como si fueran gemelos en la barriga del avión
en posición fetal
sin posibilidad alguna de estirarte
Pensando
en un estado de idiotez entregada al destino
quizás hasta orgullosa de ser alguien que tiene
la posibilidad de mover el trasero por el mundo
Estás en sus manos
en un artefacto que debe vencer la gravedad de la tierra
Entonces, cuando el motor pone toda su potencia
y sientes toda la fuerza del avión
en tu cuerpo
al llegar a los 30.000 pies de altura o más
pasando por la algodonera de nubes tocando el techo
en las espesas corrientes de viento
con la angustia que estás deslizándote gracias al aire

Encerrada en posición fetal
sin poder moverte
sin posibilidad de fuga
La ansiedad te envuelve de nuevo
deseando ardientemente:
fumar
succionar
aspirar
Y me siento una beba gorda en la sala cuna del avión
con hambre
mucha hambre
necesidad de afecto
por una mirada conmiserativa
de la bruja de la asistente
quién me tirará unos platillos
hechos en serie multiinternacional
recalentados en el microondas
que sabe al sabor híbrido del siglo XXI
al sabor transgénico del porvenir
Porque después del sabor a todo y a nada de la comida
Macrobiótica
viene a cumplirse otro de mis deseos reprimidos
darle rienda suelta a
la compra liberada de impuestos
Allí toda la libertad del mundo al entregar tu sello plastificado
y dorado
entre las compras del Duty Free
enloqueces libre por las bagatelas
para los labios
el perfume
en un estado de consumo interior
me viene repentinamente un deseo de cagar

cagar en el vuelo
mojonear el aire
soltar el esfínter
como una regordeta bebita chilena
antes de dormirme en posición fetal
boqueándole las babas al gemelo de viaje

 

 


Siento un verdadero pánico a volar a las alturas a la velocidad a la oscuridad a los autos a la turba a los buenos a los vientos a los rayos al sueño a las escaleras mecánicas a los elevadores a cruzar

 

 

 

American Air Chronicle

Flying through the clouds is a
sad state for a romantic poet
devoted to the landscape of Chilean poetry
Without the eye’s blind hunt which consumes us
since the revolution that produced the first poetic flight in Altazor
to this sudden provocative glee of navigating cyberspace
It is the constant celebration of the future
How it is to enter international airports
and fatefully set foot in a labyrinthine space darker
than a video game or a simulated intensive flight in the
simulated night
The idea of travel is always disturbing
It is quite an adventure
where a part of our imagination can be fulfilled, like abandoning the
unexpected
That which was left behind in some confine of the memory
Like finding a nap in the nursing home in Hungary
Wanted
as if entering an intensive care unit
It is not the story of that train of smoke, that noise, that false fragment,
the still image of that desaparición

While you move along a track
slowly
Here, upon entering the airport
the picture
disappears before arriving at TSA
erasing even my saying, Cachay?
That slip of the tongue
And there begins the dream odyssey of my trip
of the utopia of travel

Because once and for all
I am on a border without walls
inevitably
facing the reality of losing all my rights
that were written in Art. XX in the constitution of a remote country
Here
I lose my composure
rushed
examined
groped
bare foot
with my shoes in hand
with nothing appealing to my luck
Here
Is the beginning of my loss of security
When entering any airport in the globalized world
I feel naked in this mirror looking at the other
Who is me
Wrapped in increasingly predictable codes
And if by chance
my body sets off the metal detector
everyone thinks
if only for a second
that you are a bandit
a drug trafficker
a murderer
a thief
In short
one fleeing the law
And I feel
the persecutions
the fears
the nightmares
in the torment of living them all at once
And in seconds a blast in my unconscious paralyzes me
like a rabbit
wanting to run away
desperately
as if you were the criminal you always dreamed you would not be
And we must
go to that room
the waiting room
that is everywhere
Everywhere I waited for the fucking dentist
with that mind-numbing music
that I have heard in the supermarket and in every room of
the hospitals
madhouses
torture houses
filled with shops and cafés
to pretend
As if your whole miserable gruesome life
depended on one more wait
And that silently
like a human sheep
barely
in audible tones
I could hear you as the expression of all forbidden communications

Speak softly
Gossip in the waiting room
so that anxiety and anguish
exacerbate into enervating mutism
When the flight arrives
I’m high on the music of those sorry places
and they can pass me over
I will continue listening to that tune ready
to be transported
But before
they will order you to enter by number
children will not board first
nor will the elderly
only
those gentlemen with wide ties and briefcases who enter business class
with pride
and they go ahead and feel superior
because they can get comfortable
stretch their bodies
be served like modern-day princes
Upon passing their wide seats
comfortable
where you can fart with ease
you feel sad again
Because you will be glued to your neighbor
like twins in the belly of the plane
in fetal position
no chance to stretch
Thinking
of a state of idiocy handed over to fate
maybe even proud to be someone who has
the possibility of moving their butt ass around the world
You’re in their hands
in an artifact that must defy earth’s gravity
Then when the engine puts forth all its power
you feel the full force of the plane
in your body
at 30,000 feet or more
going through the cotton fields of clouds touching the ceiling
in the thick currents of wind
With the anguish that you are gliding thanks to the air

Locked in a fetal position
unable to move
with no chance to escape
Anxiety envelops you again
ardently wishing:
to smoke
to suck
to breathe
And I feel like a fat baby in the airplane nursery
hungry
very hungry
with need for affection
for a sympathetic look
from the flight attendant
who will throw me some dishes
made en masse multi-international reheated in the microwave oven
which taste like the hybrid flavor of the 21st century like
the transgenic flavor of the future
Because after tasting everything and nothing, of the
Macrobiotic food
Another of my repressed wishes comes to be fulfilled
to unleash
the tax-free purchase
There is all the freedom in the world upon delivering your laminated
gold seal
between Duty Free purchases
you go wild for trinkets
for lips
the perfume
in a state of internal consumption
I suddenly have a desire to shit

shit on the flight
shit in the air
let loose the sphincter
like a plump Chilean babe
before falling asleep in fetal position
drooling on my neighbor

 

 


I am truly afraid of flying, of heights, of speed, of the dark, of cars, of the mob, of the good ones of the wind, of lightning, of dreams, of escalators, of elevators, of crossing

 

Traducido al inglés por María Elena Blanco

 

 

 

 

Barro

Se veía luminoso una chatarra cruzar el desierto tenía la duda con el agua fría bajado el río esa no era más que un fierro viejo como un sol para la iglesia de ella de guarda en la iglesia salieron los retratos verás los santos de las divisiones y una virgen nortina diciendo esta posición a la dirigente viendo con lágrimas en los ojos viendo los ojos como tristes llenos de sangre inyectados en sangre la virgen del norte la virgen de los poseídos por virgen de los bailes le dicen de la tirana de julio el verano del alto lluvioso bajaba a los bailes viendo en medio del silencio después que había bajado el barro como una procesión de cuerpos embarrados y cosas embarradas y casas llevadas arrasadas por el barro entreviendo entre medias capas del primer barro capas de la segunda bajada del barro capas de barro liviano capas de barro se podía ver entremedio villas y brillos y grillos y challas del carnaval último y villas y grillos y pelos y plumas y pieles y la pilla a la jessica todo el barro en el ropero los veladores algunas cobijas que habían ido por mano donde doña erlina quedó adobe esa mezcla suave y salobre entrando salobre salar las lágrimas del norte en las arenas lloradas con inmensidad capas de ponchos rojos llorada la casona vieja fraguada de barro nortino resortes del emporio estallaban en ondas siniestras en la nortina madrugada bajaba salobre y el anillo estallaba al sol en el dedo de la mariana reciencito enmatrimoniá refulgía ese sol utópico en su dedo brillante dorado y brillaba el cristal de una copa rota el camión de ramoncito el cholo en ese río de barro no se veía su figura en la ventana arrasados el barro ese río de aguas cafecitas iluminaba el sol un pedazo de pimentón verde altisonante bajaban por la calle del poblado raudos pasaban entremedio del barro un pescado de río iridiscente detrás de los muebles embarrados de la casa de los Mamani embarrada bajaban con ruido de barro bajando la calle del norte bajaban las aguas embarradas las guirnaldas tricolores con un solo ojo negro abierto y sin vida muerto bajo el barro seis de ellos bajaron corrientitos enlodados se ve la rueda de la bicicleta y los cuerpos de los perros del norte justito en la bajada del invierno boliviano la ropita embarrada de lodo la ropita de mi niña de añitos era blanquito su vestidito iba el plumón con ellos los trajecitos de mi linda hijita y sus aritos de oro recién inaugurados de su comunión el librito nacarado con los santitos y las flores de papel plateado brillaban en el barro dolían los ojos de ver la bajada de las aguas cafecitas norteñas ayayaicito aquí bajito corre la gata amarilla arrasada embarrada se le ven los ojos abiertos amarillos como el sol del desierto muertos por las bajadas del invierno que vino a caer mi maita pa acá con su huaiñito y la tv viene y vienen las linternas y vino la ropa de cama y la cocina y las zapatillas y las sillas la mesa el velador el roperito entero la casa los plásticos del techo se vino guarda abajo y corrimos y corrimos del río rezando gritamos ¡ave maría! ¡Sálvanos! de este invierno que vino a caer si apenas tuvimos algo, en esta gran llorada del cielo que ha embarrado nuestras vidas mi mamita yo arrebatada de tristeza con mis taquitos de barro asolada de lágrimas puro llorar varada los vi pasar y se nos abrió el socavón y el aluvión y nadita la tierra se los tragó y yo vide este aluvión días y noches en pura enagüita corrí sin calzones salpicada de barro por el cuerpo corrí y corrí detrás del nacho que desapareció esta noche negra mas negra vide negro azulado tinte y la lágrima ennegrecida de tanto arrullo cayeron en el desierto abajo y se secaron toítas mis lagrimadas llorando secas las retratos de la familia el juanco con el bigote recién cortado para la boda con la elsira arrebatada de su historia el pico del periquito las lanitas de las llamitas recién hechitas por las manitos de las tiitas del alto cubiertas por el agua café iban ante mis ojos espesando el agua a llegar en barro el burro se le veían sus cuatro patas pasando por el ojo como si nos diéramos vuelta en la cama y empezara otra vida la cuna de la guagüita quien le regalara la cuadra para la niña esa niña de mis ojos que vino a nacer la noche del barro Rosa Alba de cachetes rojitos la alcanzaron a salvar antes que arrasaran el resto que iba desapareciendo ante mis ojos que vide el desengaño de este suelo que nos cobijó años cuando arrancamos del otro aluvión donde perdí a toa mi familia solo quedó viva la del toñuco y nos arrastraron pal Inti siempre sale y alumbra pero ese día salió y relumbró la madrugada al mediodía era puro fuego

De Mi Lai (2015)

 

 

Mud

Crossing the desert I saw a piece of junk I doubted in the cold water of the river that it was no more than an old gun like sun for her church guarded therein left the portraits of the saints of the divisions and a northern virgin telling the leader her location seeing with tearful eyes blood filled, blood shot, the northern virgin the virgin of the possessed the virgin of dance seeing in silence after the mud had receded a procession of mud-covered bodies and mud-covered things and houses destroyed by mud seeing in between layers of the first mud layers of the mud’s second draining, layers of light mud you can see between the layers villas, shiny things, crickets, shawls from the last carnival, villas, crickets, down, feathers, leathers and Jessica, all of the mud in the wardrobe and the nightstand some quilts made by the hands of Doña Erlina left in the mud that smooth saline mix salts the tears of the north in mourned sands, capes of red ponchos mourned the old mansion forged in northern clay shopping centers shattered in sinister, brackish waves in the northern dawn and the ring refracted the sun on Mariana’s finger, recently married, the utopian sun gleamed on her gilded finger and shined on the glass of a broken cup Ramon’s truck in this muddy river I do not see him el cholo in the broken windows destroyed by that coffee-brown river the sun glimmered on a grandiose green pepper from the town they went down to the streets quickly they passed within the mud an iridescent fish behind the Mamani’s muddy furniture loudly, covered in mud they went down the northern street the murky waters lowered the tricolor garland with only one eye open black and lifeless the mud took six of them under the muddy waters lowered there is a bike wheel and the bodies of northern dogs in the descent of the Bolivian winter the tiny muddy clothes the clothes of my little girl her dress was downy and white my daughter’s dress and her golden hoops, brand new, a first communion gift and the pearly book of saints and the metallic paper flowers shined in the mud my eyes hurt to see the receding of coffee-brown northern waters ayayaycito here swims the yellow fish covered in mud with eyes yellow as the desert sun left dead by the winter frost my mother came to pass there with her huañito and the TV comes and the lanterns came and then came the linens, the kitchen, the shoes, the chairs, the table, the nightstand, the whole wardrobe, the house, the roof tiles it all came down and we ran and ran from the river praying, shouting ave maría! save us! from this winter which has come to pass if we may still have something in the sky’s weeping which has taken my mother from us I flushed with sadness with my mud soaked taquitos devastated and tearful I cry I saw it all pass and the sinkhole opened and swallowed everything I saw this allium full of water day and night I ran without underwear my body spackled with mud I ran and ran after Nacho who disappeared into the black night darker even than navy blue dye and tears blackened from my weeping fell to the desert below and dried the family portraits weeping dryly Junaco, with his mustache freshly trimmed for he and Elsira’s wedding, his story carried away the beak of the parakeet the fresh wool of llamas made by aunts’ hands covered in coffee-brown water thickening before my eyes until becoming mud I saw the donkey’s four hooves pass by a new life began as if we had turned over in bed, the crib gifted to the little girl, the girl I saw being born the night the mud rose Rosa Alba rosy – cheeked they saved her before the rest was destroyed, disappearing before my eyes I saw the disillusion of this land which sheltered us when we moved from another sinkhole where I lost my entire family only the Toñuco remained and we dragged them for Inti who always comes and shines but left today and the dawn, by noon, was pure fire

 

Traducido al inglés por Jim Nally
De Fuego cruzado: Antología épica / Crossfire: Epic Anthology.
Edt. Amado J. Lascar, Virginia, 2020.

 

 

 

 

Carmen Berenguer. Poeta, artista audiovisual y reportera chilena. Su poesía se ha reunido en varias antologías y ha sido editora de las publicaciones Hoja X Ojo (1984) y Al Margen (1986). En 2008 ganó el premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, convirtiéndose en la segunda mujer y primera chilena que ha ganado este galardón. Su obra es extensa y variada e incluye poesía, ensayo y crónica, entre las cuales se encuentran Bobby Sands desfallece en el muro (1983), Huellas de siglo (1986), A media asta (1988), Sayal de pieles (1993), Naciste pintada (1999), La gran hablada (2002), Chiiit, son las ventajas de la escritura (2008), Mama Marx, (2009), Venid a verme ahora (2012), Maravillas pulgares (2012) y Mi Lai, (2015). Fotografía: Jaime Piña.

La composición que ilustra este paisaje de Abisinia fue realizada a partir de un fragmento de la obra Amazzonia de © Jorge Eduardo Eielson. Agradecemos a Martha L. Canfield, presidenta Centro Studi Jorge Eielson, Florencia, Italia.

 

año 1 ǀ núm. 7 ǀ septiembre – octubre  2021
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , Last modified: septiembre 19, 2021

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