Escrito por: 3:29 am Cuento, Narrativa

El jugador

Esteban Hincapié Barrera

 

Presentamos un cuento que logra cautivar por sus silencios y que trabaja muy bien el arte de lo no dicho, características fundamentales del cuento. Como un homenaje a Fiodor Dostoievski y Antón Chéjov, compartimos estas páginas del narrador y editor colombiano Esteban Hincapié Barrera. La Aldea Abisinia lo alienta a que publique pronto su primer libro de relatos.

 

 

 

Regresaba tras quince días de ausencia. En Roulettenbourg, madame Blanche había dispuesto una recepción donde amigos y familiares aguardaban su llegada; todos se hallaban a la espera del joven tutor. Algunos hacían uso de las mesas de juego mientras otros conversaban y departían plácidamente.
…..En una esquina del salón el joven Antón se notaba algo perturbado y miraba con displicencia los movimientos circulares de la roulette donde jugaba Fedor, hombre estimado por su galantería y gran habilidad en el juego. Luego de haber logrado una cantidad considerable de kopeks, Fedor se retiraba de la mesa y se dirigía hacia el lugar donde se encontraba el joven practicante.
…..—Sabe usted: pienso que es un joven afortunado. Sin mucho esfuerzo cuando termine su carrera será el médico que tenga la exclusividad en Roulettenbourg de atender a madame Blanche, a Antonia y a la bella Katerinna —dijo el letrado pronunciando el nombre de Katerinna mientras le guiñaba el ojo.
…..—¿Qué quiere decir?
…..—He notado cómo dirige sus miradas hacia usted.
…..—¿Cree usted que ella se fijaría en mí? —dijo tímidamente.
…..Fedor sonrió y se quedó pensativo mirando hacia donde se encontraba la princesa.
…..Katerinna se encontraba en la esquina opuesta del salón junto a la señorita Alexandrovna y su abuela. Las tres platicaban con agitación sobre la llegada del profesor y otros temas. En un momento la mirada de la abuela se dirigió al letrado asentando la cabeza como gesto de cortesía o complicidad.
…..—Te diré algo, mi estimado Antón —dijo Fedor mientras le rodeaba los hombros con el brazo—. En los juegos de azar como en el amor la suerte es un factor determinante para el éxito, sin embargo la paciencia, la prudencia, el tacto y la inteligencia permiten que salgas con la mirada en tus zapatos o te alejes con una sonrisa.
…..El letrado hizo una pausa, miró alrededor y continuó mirando fijamente a su improvisado aprendiz.
…..—Para ser un buen jugador, como un buen amante, debes tener en cuenta que el egoísmo con que asumas cada partida es indispensable —decía mientras procuraba infundir coraje y decisión.
…..—Cree usted que sea correcto arriesgarse —dijo Antón correspondiéndole al letrado con el juego de insinuaciones mientras señalaba a Katy con una tímida mirada.
…..—Hijo mío… —suspiró—. Siempre es bueno el arriesgarse, pero antes de emprender carrera en artes tan efímeras, debes estar dispuesto tan sólo a ganar, ganar experiencia y únicamente con la idea de perder el miedo. En principio una mujer es tan importante como una ficha en la ruleta, es importante tener en cuenta que los valores de cada ficha dan mérito al acto de arriesgarse. Todas las mujeres no tienen el mismo valor.
…..El joven Antón parecía no perder detalle y atender a cada ampuloso gesto.
…..—No obstante debes asumir con la misma intensidad y mesura cualquier revolcón con una cortesana o una princesa. La indiferencia total ante la pérdida de un millón de florines o de unos kopeks debe ser igual a la que te motiva una plantada en un café o al de una cachetada a pocos centímetros de las sábanas de su cama. Me entiendes, verdad.
…..Antón prácticamente tuvo que contener una carcajada con las manos. El semblante del joven había cambiado por completo. Asentaba con la cabeza mientras sonreía mirando alternadamente a Katy, a Fedor y a la mesa de juego. Fedor se divertía viendo al joven estudiante disfrutar de su discurso.
…..—En el proceso de experimentación no hay ningún tipo de piedad. Menos por un croupier, o por tu compañero de mesa, o por dinero, o por amigos, mujeres o trabajos. Lo que se pierde se castiga con el dolor de la ausencia. Instantes. Recuerda: tan sólo mo-men-tos fu-ga-ces. No más.
…..Fedor no dejó oportunidad a Antón de responder cosa alguna. Le palmoteó la espalda como animándolo a dejar la silla y se alejó lentamente. Sin decir nada Antón se levantó y, sin dejar de mirar a su improvisado consejero con una pequeña sonrisa, sacó de su chaleco algunos billetes y se dirigió hacia la roulette. Apostó la mitad de su cambio a distintos números y cruzó sus brazos mientras se daba el cese. Miró por un momento a Fedor, quien le guiñó el ojo desde donde se hallaba, y esperó el tac-tac del pequeño esférico que determinaría la fortuna.
…..—Negro el ocho —dijo el croupier.
…..Antón revisó el número notando que no había fichas de su color allí. Empuñó con emoción su mano mordiéndose los labios y miró nuevamente hacia la silla donde se encontraba el ilustrado sin encontrarlo con la mirada.
…..Sin mucho afán volvió a cubrir los mismos números con sus fichas de color azul sobre el paño verde. Además destinó otras para el número ganador anteriormente.
…..—No va más, señores, no va más, por favor.
…..Tac, tac, tac, tac… tac, tac… tac.
…..—Negro el ocho —anunció nuevamente el croupier.
…..Con una expresión de gran satisfacción levantó la mirada para corresponderle al veterano Fedor en algún lugar del salón, ahora acompañado por la señorita Paulina. Luego de pensar unos instantes, Anton tomó la totalidad de las fichas, las cambió y se dirigió con decisión hacia el balcón donde la princesa Katy disfrutaba del estrellado panorama de la noche.
…..Fedor sintió una palmada en el hombro y percibió con rapidez el guiño que Antón le hizo sin detenerse.
…..—¿Disfruta usted de la pintura? —preguntó Fedor a Paulina—. Este es de los pintores más controvertidos últimamente en París.
…..—Es poco convencional pero me agrada. Pero bueno, en realidad no sé de pintura contemporánea. Me creerá usted que tan sólo he estado una vez en París y ni siquiera tuve la oportunidad de asistir a exposición alguna. A decir verdad más bien fue un descuido.
…..—Imperdonable —decía Fedor mientras parodiaba la voz del profesor Alexis.
…..—Por cierto, es extraño, el profesor Alexis no ha llegado aún.
…..—Bueno, verdaderamente sería terrible que llegara en estos momentos. Creo que me privaría del privilegio de su atención.
…..—Está usted burlándome, monsieur —dijo sonrojada Alexandrovna—, además hace unos minutos era usted el motivo de interés de jugadores, y la roulette estaba rendida frente a usted. Mi atención no es demasiada junto a la que usted provoca en el público.
…..—En lo más mínimo. En verdad no podría permitirme burlarla. No se imagina usted lo insoportable que era la agonía de no poder compartir mi suerte en el juego con una encantadora presencia como la suya. Además su atención tiene toda mi estima.
…..Paulina y Fedor se miraron en silencio por unos instantes. Paulina bajó la mirada y cambió el tema de la conversación con particular encanto. Tomó de gancho a Fedor y caminaron alrededor de la casa por largo rato.
…..La ausencia del profesor Alexander dejó inquieta toda la recepción. Al final de la jornada se habló de una comisión de búsqueda que partiría en las horas de la madrugada.
…..Un telegrama del profesor pidiendo disculpas por su ausencia y explicando que de improviso se había visto obligado a partir hacia New Orleans provocó gran extrañeza y descontento. Al parecer Alexis se vio forzado a decidir por un trabajo de tutor excelentemente remunerado en el estado de Louisiana. Este hecho, y la falta definitiva de correspondencia por parte del profesor, sumado a uno que otro obsequio acompañado de una visita del letrado Fedor a la señorita Alexdrandrovna, dieron pie para que la hermosa Paulina decidiera finalmente acceder a las insinuaciones del carismático escritor.
…..Fedor caminaba las calles de San Pedro sin rumbo fijo. Reposó aquella noche en casa de un pariente lejano y salió en la mañana muy temprano, casi completamente desvelado. Cabizbajo, Fedor se sentó en un banco de la plaza mientras con desolación contemplaba a los ancianos alimentando las palomas. Duró horas y horas sin moverse de aquel banco, como un ente.
…..Calculada la hora de su cita con Paulina, se levantó, caminó unos pasos y estiró su cuello para mirar la hora en el obelisco.
…..—Cuatro cuarenta y cinco —murmuró.
…..Minutos más tarde Alexandrovna entró al Café Blanché, se sentó en una de las mesas cerca de la ventana y sin hacer pedido alguno se dispuso a esperar. Luego de reconocer el panorama tras el ventanal del café y de observar con detalle la decoración del lugar, Paulina tomó con delicadeza el reloj de cadena que reposaba sobre su pecho y miró la hora que ya pasaba de las cinco y media. Con gesto de extrañeza pidió una taza de té y abrió las páginas de algún pequeño folletín con la idea de distraerse en la lectura.
…..Varios minutos más tarde, con sumo desconsuelo, la señorita Paulina Alexandrovna dejó unos kopeks sobre la mesa, cerró el folletín y sin mirar más su reloj de relicario se levantó y salió del lugar sin mucho afán.
…..Algunas calles hacia el oriente del Café Blanché, Fedor se encontraba sentado en el banco de la plaza; se levantó y sin dejar de mirar a las palomas recordó con sus manos, mientras tanteaba cada uno de sus bolsillos, que no tenía kopek alguno. Con los ojos perdidos en el picotear de las aves se acarició fuertemente los cabellos hacía atrás y se sentó de nuevo en la banca hasta el anochecer.

 

Publicado en Letralia, Tierra de letras, octubre 2009. Año XIV No. 219

 

 


Esteban Hincapié Barrera. Bogotá, 1974. Cursó la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia. Director y fundador de Editorial Babilonia. Creó el curso Introducción a la Edición Literaria en la Universidad de los Andes. En Editorial Babilonia ha publicado autores y obras como: Opio en las nubes, de Rafael Chaparro Madiedo y El rumor del astracán de Azriel Bibliowicz, entre otros. Es cofundador de la revista de cuento ACEITEDEPERRO. Dictó la cátedra de edición en el Diplomado de Creación Literaria en el Centro de Educación Artística COMPAZ. Es profesor ocasional de la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia de la materia Procesos Editoriales. Algunos de sus textos han sido publicados en la revista Fenix, Letralia Tierra de Letras, La esquina rota y algunas antologías de cuentos.

La composición que ilustra este post fue realizada a partir de una ilustración del artista  Owen Gent

 

año 1 ǀ núm. 4 ǀ mazo – abril  2021
Last modified: marzo 18, 2021
Cerrar
error: Contenido protegido

Yo vengo a ofrecer mi poema

Antología de resistencia

SELECCIÓN & CURADURÍA 

Fredy Yezzed, Stefhany Rojas Wagner

y Eduardo Bechara Navratilova

ISBN

978-958-53033-3-1

PRECIO ARGERTINA 

AR 1,700

PRECIO COLOMBIA

COP 80,000

Estrellas de mar sobre una playa

Los poemas de la pandemia

AUTOR

Margaret Randall

 

ISBN

978-958-52793-1-5

PRECIO ARGENTINA

ARS 500

PRECIO COLOMBIA

COP 40,000

En este asombro, en este llueve

Antología poética 1983-2016

AUTOR

Hugo Mujica

ISBN

978-1-950474-15-8

PRECIO COLOMBIA

COP 35,000