Escrito por: 9:31 am Minificción, Narrativa

Cinco palomas

Raúl Brasca

 

 

De uno de los maestros de la minificción en Latinoamérica, el escritor y antólogo argentino Raúl Brasca, presentamos esta selección que tiene como reto desafiar nuestro conocimiento enciclopédico. Los siguientes micros fueron publicados en diferentes medios de Europa y Latinoamérica, y serán parte de su próximo libro.

 

 

 

Cinco palomas

Después de que no respondí la afrenta recibida, la condena de mi padre me oprimió el pecho. Sabía que no quería despreciarme pero que no podía evitarlo. Una vez más me obligué, entonces, a hacer lo que esperaba de mí: partiría en busca de venganza. Él, como si lo hubiese previsto, ya tenía preparados el caballo más veloz y las cinco palomas mejor entrenadas de su palomar: quería estar siempre al tanto y ser el primero en enterarse cuando hubiera cumplido con mi deber.
Me puse en camino y apuré el paso cuanto pude. Atravesé bosques, crucé ríos y montañas. Más de una vez necesité detenerme, pero el arrullo incesante de las palomas me apremiaba y lo impedía. En un pueblo, al fin, me dieron noticias de alguien que respondía a la descripción de quien buscaba, y pude soltar la primera con un largo mensaje lleno de promesas. Esperanzado por este logro y aturdido por las otras cuatro, sentí urgencia por soltar la segunda. Lo hice apenas supe que estaba en el buen camino: confirmado, es él, la venganza está a unos pocos días de cabalgata. La tercera partió incluso antes de lo debido, cuando avisté la presumible guarida del que me había infamado; el mensaje mentía: sé dónde está, estoy agotado pero no descansaré. Lo cierto era que ya no soportaba el imperioso reclamo de ese barullo enloquecedor . Sin novedad concreta, solté la cuarta al día siguiente: pronto no tendrás que avergonzarte de mí.
El infeliz a quien perseguía se sorprendió al verme, le dije: «No quise ni quiero responder a tu ofensa porque ella no me alcanzó, pero te mato para dar paz a mi padre». Entonces escribí el quinto mensaje: tu honor está a salvo.
Y mientras la última paloma volaba veloz hacia él, yo cabalgaba en sentido contrario dispuesto a cruzar para siempre la frontera del reino.

Se publicó otra versión en la revista Quimera n° 354, mayo de 2013

 

 

La guerra sin fin

Imagino a los ángeles, arcángeles y coros celestiales armados hasta los dientes. Nada de liras ni trompetas: fusiles y ametralladoras. Los ángeles rasos son los de la guarda. Los otros constituyen la reserva. Gracias a su lucha se ha conservado el desorden celestial durante siglos sin pasar a mayores. Cuando las atribuladas almas intentaron un orden más humano, tronó en el Cielo la voz del Señor. Y en la Tierra, los sutiles balazos divinos dejaron cadáveres llenos de agujeros invisibles.

Publicado en Escrituras plurales. Resonancias, Colloquia, París, 2020

 

 

Amores en pugna

La víbora de Esther se ensañó conmigo de nuevo. Pero esta vez dije: ¡Basta! Ya se lo había advertido: «O yo, o esa horrible mascota tuya que se mete en todas partes».

Publicado en Infolibre, sección Liebre por gato,
dirigida por Fernando Valls, España, 2020.

 

 

El original y la copia

Después del amor, mientras fumamos en la cama, vacilo otra vez entre creerme el original o admitir que soy la exacta copia de él, que ella asegura amar también. Se lo pregunto. Como si la respuesta fuera obvia, responde: ¡Nosotros fumamos! Quiere ser convincente, pero no lo es. ¿Nosotros?: ¿ella y yo?, ¿ella y el otro? ¿Cuándo?: ¿ahora?, ¿en el pasado? Es confuso: «Nosotros fumamos» se corresponde a la perfección con cualquiera de esas posibilidades. La miro detenidamente y me sorprende otra duda: ¿será destreza propia de las copias ocultar su falsedad en las ambiguas fisuras del lenguaje?

Publicado en revista Por el camino de Puan n°2,
publicación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, 2020

 

 

 

Eloísa y Abelardo

Separados, cada uno en su convento, Abelardo y Eloísa se piensan:
…..Abelardo, ensimismado, alarga su mano en el aire mientras Eloísa recuerda esa mano mucho tiempo atrás desviándose del libro hacia sus senos y siente desatarse la misma pasión que él quiere revivir ahora y no puede, con lo que su mano cae yerta al costado del cuerpo y su llanto comienza con el comienzo de la respiración entrecortada de Eloísa que ya lo siente, como veinte años antes, dentro de ella y se agita mientras a él lo atormenta su soledad, a pesar de que a 250 kilómetros, recluida, ella lo está sintiendo junto a sí, y más ahora que tiene este violento orgasmo justo cuando él se lleva la mano a la entrepierna que la venganza de Fulberto le dejó vacía.

Publicado en Las gemas del falsario,
Cuadernos del vigía, Granada, 2012.

 

 

Última elección

a Juan Sabia

El pez resuelto al suicidio evita veloz la red en la que moriría con sus compañeros, pasa de largo frente al anzuelo del pescador rutinario que hojea una revista, y traga sin dudar el de un chico que recordará mientras viva los espasmos terribles de su asfixia.

Publicado en Todo tiempo futuro fue peor,
Sudamericana-Mondadori, 2007

 

 

Llave

a Laura Pollastri

Fue triste cuando mi padre, sin que ya se lo pidiera, me dio la llave de la casa. Yo era casi un adulto y él me la dio como quien pide permiso para envejecer.

Publicado en Las gemas del falsario,
Cuadernos del vigía, Granada, 2012.

 

 

Hombre que piensa

Pienso en las migraciones. La magnificencia de una bandada inmensa que de golpe levanta vuelo para recorrer medio planeta, el intimidante abandonar la caverna de millones de murciélagos en busca de temperaturas más benignas, la monumental traslación de las ballenas que cruzan el océano para reproducirse, la entereza de los grandes pueblos que atraviesan el desierto para alcanzar una ribera.
…..Pienso, más precisamente, en la multitudinaria compañía que vence a la soledad, en el ruido de muchas alas, en la tibieza de cuerpos que se abrigan, en la alegría de ir todos en la misma dirección.
…..Porque quiero poder siempre seguir a la manada, no ser nunca un ave vieja que sucumbirá al invierno, ni un murciélago al sol que desespera, ni una ballena en la arena mientras el agua se aleja, ni un hombre triste que ha perdido el paso y mira impotente cómo se le va el mundo.

Publicado en Las gemas del falsario,
Cuadernos del vigía, Granada, 2012.

 

 

Raúl Brasca es argentino. Narrador, antólogo, crítico y ensayista. Ha publicado los libros de cuentos Las aguas madres (Buenos Aires, 1994) y Últimos juegos (Madrid, 2005); los libros de microficciones Todo tiempo futuro fue peor (Barcelona, 2004; Buenos Aires, 2007) y Las gemas del falsario (Granada, 2012); las actas La pluma y el bisturí (coeditor, Buenos Aires, 2008) del «1er Encuentro Nacional de Microficción»; y quince antologías, algunas en colaboración con Luis Chitarroni, la última de las cuales es Minificciones. Antología personal (México, 2017). Su obra, en español y traducida, fue recogida en antologías, revistas y suplementos literarios de numerosos países de América, Europa y Asia. Ha sido ponente y conferencista en congresos internacionales, dictó clases magistrales, talleres y seminarios en universidades europeas y americanas y es jurado habitual en certámenes literarios internacionales. Desde 2009, organiza y conduce la «Jornada Ferial de Microficción» en la Feria del Libro de Buenos Aires. Recibió, entre otros, los premios del Fondo Nacional de las Artes y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

La composición que ilustra este post fue realizada a partir de una ilustración del artista Mark Hearld 

 

año 1 ǀ núm. 3 ǀ enero – febrero 2021
Last modified: febrero 24, 2021
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